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El autor hace notar que en toda influencia educativa es necesario distinguir tres factores:
(1) El “ser” objeto de la influencia, es decir, la estructura mental del niño. (2) La influencia del estímulo que converge sobre la estructura, y por último (3) Las alteraciones que ocurren en la mente infantil ante la respuesta del estímulo.
El primer factor es del resorte investigador de los biólogos, el segundo de los sociólogos, y el tercero de los psicoanalistas.
A pesar de la divergencia de los estímulos educativos en las diversas sociedades, es necesario tener en cuenta que hay ciertos fines educativos en relación con el niño que son comunes a todos los sujetos.
Posteriormente, el autor hace una breve síntesis acerca del pasaje del “principio del placer” al “principio de la realidad”, anotando que la experiencia es un factor importante en este pasaje, siendo la educación susceptible de evitar las experiencias dolorosas mediante el consejo o la amenaza; en su ausencia, el ser humano tiene que pasar por la experiencia de “quemarse” para evitar el juego con fuego. La educación no tan sólo ayuda a desarrollar el principio de la realidad, sino que lo enfatiza y lo exagera.
Después analiza el autor la necesidad de afecto, y la medida en que el niño se siente poderoso cuando es amado y débil y abandonado cuando se le niega el afecto. Luego de estas consideraciones se concluye que los tres medios básicos de la educación son: la