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A raíz de los hallazgos de Rosen, Lipton realiza esta comunicación recopilando las ideas fundamentales sobre el tema de los diferentes psicoanalistas que se han ocupado del problema.
Refiriéndose al tiempo de duración del tratamiento cita a Frieda Fromm-Reichmann; según ella los tratamientos deben ser muy prolongados, ya que el esquizofrénico tiene una concepción muy particular del tiempo. Ruth Mack Brunswick y Coriat, por otra parte, han publicado casos de muy corta duración de análisis.
Para Federn son muy inportantes las personas que rodean al enfermo y las condiciones materiales de vida de que éste pueda disponer. Esto mismo ha sido contemplado por Rosen y Laforgue y el primero de ellos se vale de enfermeras específicamente capacitadas para el trato con pacientes psicóticos. Las remisiones espontáneas por internación se explicarían, según Feiguenbaum y Barkas, por el hecho de ofrecer al enfermo un medio más adecuado a su enfermedad. Waelder sostiene que la internación gratifica narcisísticamente al psicótico y lo beneficia.
En ninguno de los trabajos que Lipton revisó se dice que el esquizofrénico no logra establecer una transferencia; por el contrario, ella siempre fué muy intensa y ambivalente. Frieda Fromm-Reichmann y Glover han comprobado que las reacciones transferenciales de los psicóticos son consecuencia de estímulos que parten del terapeuta y de los que él mismo muchas veces no se percata conscientemente.
La intensidad de la transferencia y su peligrosidad está explicada, para Glover, por el hecho de que las relaciones de objeto del psicótico corresponden a un nivel regresivo en el que no está claramente determinado el yo y el mundo externo; de esto resulta que el psicótico no distingue el amor del odio y pasa con suma facilidad de un afecto a otro.
En lo referente al manejo de la transferencia cita las opiniones de Kamm, Fromm-Reichmann, Simmel y considera que Rosen ha obtenido buen éxito en el manejo del esquizofrénico por la gran capacidad que tiene éste