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Varios autores han señalado un cierto paralelismo entre los descubrimientos de la psicología freudiana y ciertas descripciones de Proust en A la recherche du temps perdu. Entre otros, G. Zilboorg ha hablado de un descubrimiento casi simultáneo del complejo de Edipo por Freud y por Proust. Pensamos que este paralelismo es real, pero que Proust describió otros fenómenos y mecanismos profundos, a los cuales la psicología analítica más moderna atribuye suma importancia. Este estudio tiene por primer propósito subrayar una concordancia muy estrecha entre esos análisis proustianos y los hallazgos profundos de la psicología analítica, sobre todo en lo que se refiere a los objetos introyectados.
Proust disponía, para penetrar en los mecanismos del inconsciente, de una única arma: sus extraordinarias dotes analíticas. Nunca tuvo la presunción de ser un psicólogo científico. Sus conceptos psicológicos dependen pues en forma muy directa de su propia estructura psicológica. Su actividad psicológica y su creación literaria se orientan en direcciones predeterminadas por sus conflictos psicológicos esenciales. No debe extrañar, por lo tanto, que una concepción equivocada sobre los conceptos psicológicos de Proust acompañe a una concepción igualmente equivocada de su propia estructura psicológica. Entre los críticos que se ocuparon del problema psicopatológico que constituye la personalidad de Proust, la casi totalidad llegó a la idea de que Proust era esencialmente esquizoide. El énfasis sobre los rasgos esquizoides de Proust conduce a una valoración equivocada de sus descripciones psicológicas. El Proust “esquizoide” es el psicólogo