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Después de la vagotomía los enfermos ulcerosos se suelen sentir sin dolores y su úlcera se cura. Pero en algunos casos (Moore: 2 entre 74) vuelven los síntomas ulcerosos, aunque no haya lesión demostrable.
El autor cita dos de estos casos. Hace depender el dolor persistente de la úlcera de una sensación fantoma. Podría ser provocada, porque en casos de úlcera crónica, la lesión llega a formar parte del esquema corporal, aunque
ordinariamente la mayoría de los órganos no tiene una representación intrapsíquica. Ésta podría ser motivada por la percepción de sensaciones viscerales penosas durante un período largo.
El dolor fantoma de la úlcera se presentaría en enfermos con síntomas antiguos y predispuestos a “incorporar” el complejo sintomático, por ser sintónico al yo.
El dolor de la úlcera es transmitido por las fibras simpáticas que no interrumpen la vagotomía, lo que explicará también su presentación.
Garma