You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
El autor enfoca el problema del pavor nocturno desde un punto de vista comparativo con la reacción catatonoide, la que describe como una última línea de defensa contra el shock y la muerte. Señala cómo el shock debido a un estímulo psíquico excesivo representa la suma de los procesos que se operan en el nivel somático, dondequiera que emerja un factor traumático en el nivel
psíquico. Amplía la definición de Freud de la angustia señalando que el shock y las defensas subyacentes contra el mismo, son ya un peligro per se.
A la frustración infantil muy precoz como factor de tensión (stress) y según el grado de la misma se presentan 3 reacciones: 1ọ, excitación con descarga; 2ọ, depresión de las funciones vitales, la reacción catatonoide y. 3ọ, el shock total y la muerte; es así como la reacción catatonoide, precursora del shock que sería la reacción más severa a la frustración, funciona como una última línea defensiva contra el shock. Esta reacción sería debida a un bloqueo de los centros corticales superiores probablemente por anoxia, representando una regresión biológica a formas de vida más vegetativas, siendo un mecanismo defensivo contra angustias intensísimas, similar a la catatonía y en cierta manera a la despersonalización y a la simulación de la muerte como defensa contra la misma.
La angustia como respuesta a la situación traumática, por su relación con el shock, incluye tanto la muerte como la defensa contra ella. Por razones económicas, la reacción catastrófica se ha reemplazado en el organismo adulto por la angustia señal, o de alarma, por medio de la anticipación. En el pavor nocturno el monto de angustia es al que lleva por la imposibilidad de descarga adecuada a la reacción catatonoide como defensa contra el shock total. Esta reacción se caracteriza por el balance entre un mínimo de gasto energético y la óptima actividad de las reacciones defensivas; entre las más importantes cita la regulación de la homeostasis y la producción de hormona cortical (ACTH)