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El autor se refiere a algunos de los más importantes trabajos de Federn; se extiende en lo que fué su mayor contribución; la psicología del “yo”. Para Federn el “yo” es la experiencia subjetiva de nuestra existencia, es una sensación, que él denomina “sentimientos del yo”. Establece así una diferenciación entre el “yo” y el “no yo”. Para Federn los contenidos mentales pueden “egotizarse”, es decir, adquirir caracteres yoicos; o “desegotizarse” lo cual significa la pérdida de estos caracteres. Para dar a entender estos conceptos, Federn acude a una explicación metapsicológica. El “yo” es un conjunto de catexis, libido y energía de muerte. Estas catexis cobran cierta independencia del “ello”, y sirven sólo al funcionamiento del “yo”.
Describe después como Federn ve al “yo” constituido por un “núcleo” y una “zona limítrofe”. Esta última limitaría por un lado con el mundo externo y por el otro con el “ello”. Sus funciones serían perceptivas. Los estímulos, al pasar por la “zona limítrofe”, se cargarían de la catexis del “yo” y así se egotizarían. Del núcleo dependería la capacidad de observar al propio “yo”. Para Federn, en los sueños habría un debilitamiento de la catexis del “yo”. Dicha catexis volvería a sus fuentes de origen.
Los delirios y las alucinaciones son causadas por debilitación de la catexis en la “zona limítrofe” del “yo”, lo mismo que el “extrañamiento”. La “despersonalización dependería de una debilitación de la catexis del núcleo del “yo”. De la misma manera explica la esquizofrenia por un deterioro del “yo”, es decir, por una debilidad de las cargas del “yo”.
Luego el autor se refiere a los trabajos de Federn sobre el tratamiento de psicóticos y hace resaltar sus ideas de que el psicótico debe ser analizado en intensa transferencia positiva, y que debe ser ayudado a restablecer sus resistencias y sus represiones. Además considera que es indispensable la presencia de una mujer cercana al paciente, la cual representa un objeto maternal.
Fidias R. Cesio.