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A través del análisis de catorce adultos y nueve niños, de cinco de los cuales se describen fragmentos ilustrativos, se desprende que el síntoma se presenta en personalidades oralmente fijadas, correspondientes al tipo represivo o al de carácter impulsivo. La fuerte dependencia oral es sobrecompensada con exagerada independencia, autosuficiencia o actitud dominante, lo que se muestra igualmente en la conducta sexual.
Son personalidades caracterizadas por una extrema incapacidad de tolerar la menor injuria a su narcisismo, y de producirse ésta, por insignificante que sea, provoca una intensa ira con deseos de inmediata descarga, la que debe reprimir por temor de no poder resistir al deseo urgente de destruir al objeto frustrador o a sí mismo. La represión protege tanto al objeto exterior como al enfermo mismo.
La culpa libera en el castigo y en el autosufrimiento. La especificidad del síntoma —dolor de cabeza— está determinada por el impulso específico de destruir el objeto mediante un ataque a la cabeza sea éste por estrangulamiento, golpe o aplastamiento. Los síntomas acompañantes tales como náuseas, vómitos y diarreas, representan intentos de liberarse de tales impulsos destructivos.
El autor no se ocupa de la relación con la epilepsia, el asma y otras manifestaciones denominadas alérgicas, ni de los casos de conversión histérica, en los cuales la cabeza representa un pene y se expresan fantasías sexuales reprimidas, cuyas sensaciones son muy diferentes de las anteriores.
Luis Rascovsky