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Cuando se piensa en los términos emoción y músculo, automáticamente se los asocia con síntomas de conversión.
Freud fué el primero que esclareció este mecanismo en la neurosis que llamo histeria de conversión, cuya esencia es la transformación de una emoción o instinto inconsciente en una función fisiológica anormal que simula una enfermedad orgánica, o sea que cada tendencia psíquica busca una adecuada expresión corporal.
Pese a que la asociación: emoción-músculo = síntoma de conversión es la primera que aparece, he creído preferible llegar al conocimiento de la conversión muscular de las emociones a través de un breve estudio del carácter, como lo hizo Reich, pues esto permite una visión más amplia del funcionamiento simultáneo de la represión y la actividad muscular, sin necesidad de entrar en lo puramente patológico.
El carácter, según la concepción de Reich, consiste en una modificación crónica del Yo que bien puede llamarse “endurecimiento” o “esclerosis”. Este endurecimiento es la verdadera base que determina la cronicidad o particularidad de la forma de reacción característica