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En un estudio sobre un transvestita, Fenichel deduce que los vestidos representan para él el pene femenino. Harnik afirma que ha llegado a resolver el enigma de cómo llegó el enfermo a esta solución neurótica, mediante el análisis de otro transvestita, homosexual. Este último enfermo se excitaba sexualmente disfrazándose de carretero, sobre todo si se ponía un delantal como el de los carreteros. Era huérfano de padre desde su infancia y los carreteros eran para él sustitutos paternos, porque la madre había tenido varios amantes entre ellos. Su delantal era un símbolo de su pene potente. También tenía el significado de algo que cubría los órganos genitales y que así protegía de la castración.
Su interés fetichista se presenta en la pubertad, primeramente hacia un delantal de la madre. En su infancia tuvo relaciones homosexuales con su hermano mayor, como elaboración de situaciones traumáticas de observación de la madre con un amante. Harnik hizo la reconstrucción de que en uno de estos episodios el niño encontró un preservativo. Se la comunicó al psicoanalizando, el que reaccionó diciendo que le atraían los delantales, sobre todo si daban vuelta completa alrededor del sujeto y si el borde inferior no tenía costura, lo que también sugiere la idea de preservativo. Asimismo habla en ese sentido su idea de que en el coito era sacada la piel del pene. La angustia provocada por esta idea lo impulsó a las relaciones con el hermano, en las que ninguno de los dos sufrían lesiones genitales.
De ello deduce Harnik que en los fetichistas y transvestitas el complejo