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El significado de las prácticas masturbatorias en niños y adultos y su trascendencia para la salud psíquica y corporal del individuo, han sido temas que siempre han preocupado a los psicoanalistas.
Ya desde sus primeros trabajos Freud afirmó que las por él denominadas neurosis actuales estaban también en relación directa con la masturbación. Neurastenia, con síntomas principales de cefalalgias, estreñimiento, fatiga, podía ser provocada por la masturbación excesiva, mientras que neurosis de angustia se presentarían en neurasténicos que han renunciado a la masturbación. En estas neurosis de angustia, por la lucha que el sujeto mantiene contra la excitación sexual, existiría la imposibilidad de una buena elaboración psíquica de la excitación sexual somática, lo que produciría síntomas angustiosos o sus equivalentes.
Freud distingue entre la masturbación de la pubertad e infantil. Esta última, conscientemente, aparece muchas veces enmascarada en fantasías, más tranquilizadoras, de haber sido seducido sexualmente. El sentimiento de culpabilidad que despierta la masturbación proviene, no de la pubertad, sino de la infancia y de las fantasías de ésta relacionada con los objetos edípicos prohibidos.
Opina Freud que las fantasías relacionadas con la masturbación se hacen inconscientes cuando el individuo renuncia a masturbarse. En momentos de excitación sexual, si el individuo sigue abstinente y es incapaz de sublimar, entonces estas fantasías inconscientes se reestimulan e intervienen en la elaboración de síntomas neuróticos. Por ejemplo, el sentimiento de culpabilidad por la masturbación