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Es éste el tercero de los estudios de Abraham sobre el carácter; los dos primeros se refieren al carácter oral y al carácter anal.
Abraham encara aquí un estudio de la estructuración final del carácter y nos dice que consideramos al carácter como la suma total de las reacciones instintivas hacia el medio social que lo rodea. Dice así que el individuo debe despojarse en el tercer estadio de los rasgos caracterológicos pertenecientes a las fases más primitivas del desarrollo de la libido en la medida en que sean desfavorables para la conducta social, y podemos decir que, cuando el niño está capacitado para subyugar el complejo de Edipo con todas sus manifestaciones, efectúa el paso más importante para la conversión del narcisismo primitivo y sus tendencia hostiles y para romper el principio del placer, de manera de poder así dominar la conducta de su vida. Los sentimientos de fin sexual inhibido que habían sido establecidos hacia la madre se dirigen ahora hacia el padre, y extiende su campo de acción de la familia a la comunidad. Ha logrado un punto en la relaciones de objeto que no tiene la actitud ambivalente hacia el órgano sexual de su objeto héterosexual y reconoce a éste como una parte del objeto que ama en su totalidad.
Además, el estadio final de la formación del carácter nos muestra rasgos de este período comunes con los precedentes, pero toma de éstos los que nos conducen a una favorable relación de objeto. Así del período oral toma el afán de aprender y la energía, del período anal la obstinación y la perseverancia, de las fuentes sádicas el poder necesario para luchar por la existencia. Y si el desarrollo del carácter ha tenido éxito, el individuo está capacitado para no caer en la exageración de estas características, ya en un sentido positivo como negativo. Por otro lado podemos decir entonces que este período es relativamente no-narcisista.
Finalmente nos dice que todavía no se puede abrir un juicio sobre el pronóstico terapéutico de los trastornos del car