You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Stone describe el caso de un paciente cuyo síntoma sobresaliente era la aparición de un estado de sopor durante las sesiones psicoanalíticas. Las características de este síntoma fueron las siguientes: a los diez meses de análisis, la aparición de la somnolencia cubrió el mal de la úlcera y siguió esta evolución: en un primer período del análisis, llegó al máximo; luego, en forma gradual e irregular, se calmó, para volver a aparecer hacia el final del análisis.
Cuando la somnolencia se hizo un fenómeno regular, el paciente cerraba los ojos cuando el analista pronunciaba una palabra. Si hablaba más de una frase, el paciente se volvía inconsciente y no oía nada; por lo general, se sacudía y despertaba en cuanto el analista dejaba de hablar. Stone hace la siguiente interpretación del síntoma:
Deseo de que el analista hablara e interpretara.
Rechazo a la voz y a las interpretaciones del psicoanalista.
Sensación de que la voz del analista ejercía sobre él un agradable efecto sedante.
Las interpretaciones eran consideradas como ataques, críticas o búsqueda hostil de datos.
Otra actitud encubierta en el síntoma era la hostilidad y la envidia de que el analista llegara a saber más que él y que no pudiera hacer interpretaciones semejantes por sí mismo. Así, a través de su somnolencia, hacía fracasar al analista.
Además, en su caer dormido, evitaba la responsabilidad y la independencia, ya que pensaba que aceptar la interpretación y apoyarse en el analista era crecer.