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Describiendo dos sesiones de tratamiento de un niño de siete años, que llevaba ya dos años del tratamiento, la autora expone cómo se originaron en él las inhibiciones intelectuales.
Uno de sus síntomas era que no podía distinguir entre ellas las palabras francesas poulet, poisson y glace. El motivo era que le representaban los contenidos del vientre materno, con el pene del padre, a los que él había dirigido ataques sádicos, ensuciándolos con sus heces. Todo ello le producía angustia y consideraba a sus heces y también a su pene como algo muy peligroso. No podía distinguir las palabras francesas, porque lo que expresaban estaba para él igualmente sucio de heces, despedazado y muerto.
Después del análisis de su relación sádica con la madre, de donde deriva el impulso epistemofílieo, y de su angustia ante los penes de él y del padre, cargados de impulsos sádicos, en la sesión psicoanalítica pudo dibujar líneas paralelas y hacer correr por ellas un auto. Esto simbolizaba atreverse ya a un coito con la madre. Al día siguiente en la escuela fué ya capaz de distinguir las palabras francesas.
La angustia del niño se refería no solamente a la posibilidad de destruir el vientre materno con sus heces sádicas y crear así dentro de ella cosas que lo perseguían, sino también haber introyectado oralmente el pene paterno, sustituto del pecho. Éste, por los ataques del niño contra él, también se había cargado de sadismo, convirtiéndose en un temible agresor interno de su propio cuerpo. Asimismo se sentía atacado por las heces.
La angustia de investigar las cosas terribles que ocurrían dentro del vientre materno y del suyo propio le llevaron a su inhibición intelectual. Dominando su angustia y conociendo mejor el vientre materno, pudo comprender mejor y apreciar la realidad exterior. Y conociendo mejor su propio cuerpo, tuvo una comprensión mayor y un mayor control de sus procesos mentales. Esto se observó en una sesión psicoanalítica en la que por primera vez pidió arreglar un cajón, d