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El objeto de este artículo es refutar el concepto psicológico del “instinto de adquisición”.
Susan Isaacs declara que toda conducta vinculada a la propiedad es una compleja manifestación de diversas tendencias psicológicas incluyendo el amor, el odio y la rivalidad con las personas. La relación entre una persona y un objeto físico (ya sea éste un juguete, un ornamento, una casa o dinero) es siempre una relación triangular entre por lo menos dos personas y el objeto en cuestión.
Desarrolla sus conclusiones considerando la conducta de un grupo de niños entre dos y seis años, así como el análisis de un niño de siete años y medio, y encuentra los siguientes significados inconscientes en la tendencia a la posesión de materiales:
Vinculado a una situación de rivalidad, el no tener lo que otros tienen o tener menos que ellos es sentirse pequeño, débil y abandonado. El no recibir lo que otros reciben o no tanto como ellos es sentirse excluido del amor y consideración de la persona que da. La situación más profunda de donde surge el deseo de posesión es la del lactante frente al pecho materno; sus satisfacciones están a merced de la voluntad de otra persona y el niño siente su desamparo ante la urgencia de sus necesidades de amor y de alimentos, junto con la cólera provocada por la negación de la satisfacción inmediata.
Otros factores están dados por las fijaciones anales, que se refuerzan por el desplazamiento del pecho y del pene.
Los objetos materiales involucran y sustituyen relaciones con las personas. Ellos constituyen un sustituto de amor, negando el temor a la pérdida del mismo.
María Esther Morera