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En esta breve comunicación se presenta el caso de un sujeto de 50 años que consulta porque sufre intensas cefaleas en forma de corona que aparecen con relativa frecuencia, que duran generalmente de 20 a 30 horas, por las cuales se aisla; comúnmente guarda cama, abandonando el trabajo, con gran irritabilidad. Generalmente se siguen de un estado depresivo que se prolonga por algunos días.
A pesar de decir el enfermo que cualquier causa podría desencadenar sus cefaleas “pues era muy delicado”, pudo verse en el curso de algunas sesiones que aparecían comúnmente después de ir al cine, o cuando escuchaba música habiendo mucha gente, o después de efectuar coitos, o cuando era invitado a comer fuera de su casa o después de discusiones con clientes a los que por razones de trabajo no podía decirles lo que hubiera deseado.
La aparición de ese síntoma se remontaba a su adolescencia.
Constelación familiar: La madre había sido una mujer muy hermosa, de posición económica holgada antes de casarse, de familia distinguida y culta. El padre, de origen y familia muy humilde, sumamente pasivo, siempre con grandes dificultades económicas, que se ausentaba regularmente y por largas temporadas de la casa, pues era viajante de comercio. Un hermano de cinco años mayor sumamente activo, mal estudiante, inestable, que cambió en el transcurso de su vida de actividades, las más variables. Permanentemente había molestado al enfermo “sacándole todo lo que podía”, libros, ahorros, amigos y amigas.
El enfermo profesó al hermano un odio intenso durante toda la vida y rompió en cuanto pudo toda relación con él. Trató de ignorar conscientemente su existencia, durante mucho tiempo ocultándolo en el análisis y, muy pocas veces logró hablar de él sólo para expresar