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Se trata de un paciente de 24 años, médico desde hace varios meses. Es el menor de cinco hermanos de los cuales dos son varones y dos mujeres; el hermano que lo precede en edad es diez años mayor que él, también médico.
Las razones por las que inició el tratamiento psicoanalítico eran dificultades en el orden sexual, del tipo de trastornos de la potencia: eyaculación precoz, etc. Por otra parte, se quejaba de problemas en su vida de relación, tanto social como familiar, especialmente conflictos afectivos con una muchacha judía a la que se sentía intensamente ligado a pesar de lo que padecía por su causa. En el curso del análisis planteó las molestias somáticas que sufría desde su pubertad y que se habían incrementado en los últimos años: eran crisis jaquecosas, a veces sumamente intensas, que se prolongaban durante varias horas y, por lo general, rebeldes a toda medicación. Estas crisis alternaban con cólicos intestinales que aparecían, en ocasiones, cuando ya estaba instalada la jaqueca determinando frecuentemente el alivio de la misma.
Su carácter obsesivo lo impulsaba a actuar con minuciosidad exagerada en las distintas tareas a las que se abocaba, y en las que se destacaba por su notable habilidad técnicomanual. Experimentaba un placer especial en reparar los desperfectos de los objetos del hogar, como así también demostraba gran capacidad para la fabricación y arreglo de toda clase de aparatos electromecánicos. En la Medicina se orientó haeia la cirugía que desempeñaba igualmente con singular destreza. Todas estas actuaciones tenían profundamente el significado de la búsqueda de su propia reparación: consideraba que su vida se debía a un milagro porque su madre había intentado abortarlo recurriendo