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El problema planteado por la autora es saber si la estructura de la personalidad tiene algún papel determinante en la jaqueca. Sigue una revisión de la literatura sobre el tema.
Los 30 pacientes examinados para este trabajo concurrieron al Servicio Neurológico del “Bellevue Hospital”. Todos sufrían de jaqueca clínicamente diagnosticada. Se trata de pacientes de ambos sexos (22 mujeres y 8 hombres) de varias edades y de medio social humilde (muy pocos ejercen una profesión intelectual). Su nivel mental es moderadamente alto. El método utilizado por la autora es de tipo estadístico. Sus conclusiones esenciales son las que siguien:
Edad en que se instaló la enfermedad. En 50 % de los enfermos, se instaló durante la segunda década de la vida. En las mujeres la conexión con la menarca es evidente. En estos casos, la menarca suele preceder la jaqueca en algunos meses.
Circunstancias en que se instaló la enfermedad. Todas las pacientes cuya enfermedad sigue a la menarca tienen una vivencia inadecuada de la femineidad, y fueron traumatizadas por la menarca. La enfermedad se incrementaba en relación con cada problema nuevo planteado por la vida sexual femenina. En los demás casos, la enfermedad se instaló a consecuencia de problemas emocionales o surmenage.
Factores desencadenantes de los ataques. La menstruación, las preocupaciones, la cólera, los esfuerzos emocionales, las dificultades afectivas; en general, varios factores juntos. Eso indica que los jaquecosos tienen un umbral de tolerancia emocional menos elevado que los normales.
Salud en la infancia. Buena en general, aparte de la jaqueca.
Impresión del paciente acerca de su infancia. La mayoría se acuerdan de una infancia desgraciada.
Posición de los pacientes en su familia. La jaqueca parece concentrarse en los hijos mayores y los menores, y ser menos frecuentes en los intermedios.
Conducta de niño. La gran mayoría de los casos eran niños “buenos”, muy obedientes.