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La autora sostiene, apoyándose en su experiencia en ocho casos, de que la jaqueca es el resultado de la agresión orientada hacia seres amados, que al no poder expresarse contra éstos se vuelve sobre el sujeto, siguiendo el mecanismo melancólico de introyección del objeto ambivalentemente querido.
Trata de demostrar de que la agresión es la que provoca los accesos. Cita las teorías que refieren la jaqueca a una contractura de los músculos lisos, y nos dice que esta contracción debe corresponder a la conversión de la hostilidad reprimida. Para confirmar esta idea habla de la contracción muscular voluntaria como expresión de la agresión consciente y establece un paralelo entre ambas situaciones.
La intensa ambivalencia de estos pacientes se originaría en que provienen de núcleos familiares cerrados, en los cuales toda expresión agresiva entre sus miembros está severamente reprimida. En otros casos la ambivalencia nace en impulsos hostiles muy intensos rechazados por la conciencia.
Para explicar la elección de órgano dice que en un caso las fantasías agresivas fueron dirigidas a la cabeza, y en los otros las personas amadas eran simultáneamente rivales intelectuales.
Termina la autora citando los resultados terapéuticos, que fueron buenos.
Fidias R. Cesio