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Faltando toda prueba definida de una enfermedad orgánica que pueda constituir una causa reconocida de cefaleas, el médico debe tener presente que, la tensión afectiva, sea conciente o inconciente, es un factor común de las llamadas cefaleas reflejas.
A tal punto ha sido reconocida esta noción que hasta en el lenguaje cotidiano
se dice que una mujer caprichosa es un “dolor de cabeza” para su marido, un cliente difícil lo es para el vendedor, un patrón furibundo lo es para sus empleados.
El mecanismo de la cefalea tendría lugar por medio de los reflejos desencadenados por factores afectivos, que modificarían el calibre de los vasos dando lugar a cambios en la presión intracraneana.
David Liberman