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Cuando un niño recibe un golpe en la cabeza tiene sensaciones luminosas lo que vulgarmente se denomina “ver estrellas”. Lo mismo le ocurre en casos de shocks psíquicos provocados por estímulos visuales acompañados de emociones intensas. Cuando nuevas situaciones traumáticas reavivan el shock original, entonces se producen dolores de cabeza. El niño se defiende de ello proyectando afuera sus sensaciones visuales y con ellas creando un halo. Tal halo lo coloca en la persona que representa su ideal y a la que sitúa en un pedestal, adorándola como un santo.
Uno de los casos citados es el de una mujer con una infancia complicada. Tuvo una miopía intensa, sólo diagnosticada a los seis años. Durante sus dos primeros años fué testigo de la escena primaria, por lo que tuvo ataques de retener la respiración. Poco después de cumplir los tres años descubrió en el baño un aborto de la madre y paños sanguinolentos, lo que le hizo una impresión profunda y actuó sobre ella como un drama visual traumático. Anteriormente la habían operado de las amígdalas, que le entregaron en un tubo. Apoyándose en esta vivencia pudo reprimir la del aborto. Antes de los cinco años vió los órganos genitales masculinos de sus primos y le nació un hermano, lo que no le fué tan traumático como el aborto materno. Semasturbó entre los tres y seis años con sus hermanas, con fantasías de algo que la disgregaba 6 dominaba mediante una presión intensa que actuaba sobre su cabeza. Lo que tenía el significado de estar dominada por una lactancia materna prolongada, por una identificación con su madre en la escena primaria, por el haber sido anestesiada y por una fantasía de parto. En otras de sus fantasías era sádica y quemaba pececitos que encontraba en rocas. Esta conducta era también determinada