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Presenta el caso de una mujer de 32 años de edad, casada, tratada en eI Hospital Psicopático de Siracusa por unas cefaleas rebeldes, de ocho años de duración, después de haber agotado casi todos los tratamientos clínicos. La paciente localizaba el dolor en una zona correspondiente a la línea media de la nuca y lo comparaba a un golpeteo similar al latido cardíaco que se incrementaba hasta no poder tolerarlo. El ataque era periódico, dos veces por semana, y aparecía generalmente después de las relaciones sexuales, se prolongaba varias horas y después caía exhausta en un profundo sueño del que se despertaba fresca y renovada. Cuando se le pidió que expresara gráficamente su síntoma, realizó el dibujo expuesto al pie de la página 15 y al que, después de varias entrevistas en que pudo hacer consciente su conflicto edípico, le asignó espontáneamente la significación de órganos genitales puestos en contacto.
Sus padres se habían divorciado al comienzo de su pubertad y quedó con su madre. Sin embargo su mayor afecto era hacia su padre quien la comprendía y se hacía querer por todos. Se casó a los 16 años con un hombre a quien no amaba; su matrimonio resultó un fracaso principalmente por la falta de gratificación sexual. Se separó al año y volvió a casarse tiempo después. Su segundo esposo era alegre, jovial y la enferma lo identificó con su padre. A partir de entonces aparecieron sus cefaleas y trastornos menstruales. Para dar idea de cómo vivió inconscientemente lo que para ella significaba una relación incestuosa con una imagen paterna, baste decir que se sometió a once operaciones ginecológicas en el transcurso de diez años, hasta que se le extirparon útero y anexos y quedar en menopausia. Pero su total castración na alivió su culpa y se incrementaron entonces sus cefaleas. Su interés sexual era nulo y se reprochaba por no satisfacerlo al esposo.
Al descubrir el significado de su dibujo, manifestó espontáneamente que las cefaleas desaparecían en los períodos de abstinenci