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1ọ En dos individuos fué posible experimentalmente inducir la tensión psicológica que condujo al fenómeno fisiológico ya pronosticado de un ataque típico de jaqueca. Por algún tiempo estas personas habían estado acumulando en forma gradual fatiga, tensión y resentimiento. Cuando se los confrontó con una situación que produjo ira y frustración intensas, desarrollaron un típico dolor de cabeza de gran intensidad. Estas jaquecas fueron interrumpidas por la administración de tartrato de ergotamina que abolió la vasodilatación dolorosa.
2ọ Se observó disminución en la frecuencia y por último cesación en los ataques jaquecosos en un paciente que padecía de deteriorización progresiva debida a una parálisis. Como resultado del deterioro cerebral se produjeron cambios en la personalidad, que eliminaron la necesidad de un comportamiento compulsivo que previamente lo había conducido a la jaqueca. Cambios similares aunque menos dramáticos que tienen lugar en el envejecimiento son también seguidos por la desaparición del dolor de cabeza.
3ọ El ataque jaquecoso puede ser considerado como una de las fases de inapropiada reacción protectora o adoptable que involucra al aparato craneano circulatorio, lo cual se manifiesta cuando el sujeto ha alcanzado el límite de su capacidad para tolerar la tensión, la hostilidad, la frustración y la fatiga.
(Resumen del autor.)