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Se ha considerado algo de lo que implica psicológica y sociológicamente el motivo de la víctima propiciatoria.
Se sostiene que las tendencias a atraer víctimas propiciatorias aparecen particularmente en individuos con una posición social extrapunitiva o de mentalidad rígida que se inclinan a desplazar a otros hombros el peso de una culpa personal y de un auto-descontento. Este recurso con que se engañan a ellos mismos les proporciona no sólo alivio de sus sentimientos de culpa, conscientes o inconscientes, sino también oportunidades para gratificaciones narcisistas y escoptofílicas, y para la descarga de agresión justa para con ellos mismos.
Se hace referencia a algunos estudios recientes sobre actitudes sociales. La clase de víctima propiciatoria elegida por la gente con diferentes actitudes sociales puede variar de acuerdo a su preferencia “conservadora-radical”. Aquéllos con actitudes sociales “conservadoras” o “etnocéntricas” tienden a volverse contra la gente que) se desvía de los ideales de grupo sostenidos; aquéllos con actitudes sociales “radicales” tienden a encontrar víctimas propiciatorias entre los fieles defensores de las tradiciones.
Las condiciones sociales no favorecen igualmente la elección de estas dos clases de víctima propiciatoria. Las tendencias “conservadoras” a perseguir a los descarriados se manifiestan más fácilmente puesto que concuerdan con los intereses de los guardianes de la ortodoxia. Por lo contrario, los deseos “radicales” de acumular la culpa de la víctima propiciatoria sobre los que son socialmente superiores, aunque parecen ser igualmente comunes en las sociedades, pueden obtener sólo expresiones apagadas, pues lo que implican de rebelión provoca la resistencia de la autoridad atrincherada.