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Es muy frecuente y popularmente conocido el hecho de que una persona comience a cantar para vencer el miedo.
En esta forma reaccionó frente a determinada situación de angustia una niña de cuatro años de edad, a la que llamaré Alicia, a través de cuyo análisis pude llegar a comprender el significado inconsciente que el canto tuvo para ella en dicha ocasión.
En esa época, y respondiendo al momento analítico que estaba viviendo, Alicia sentía con mayor intensidad la angustia frente al abandono. Cada vez que su madre se demoraba en buscarla después de su sesión y que yo no podía acompañarla, se mostraba angustiada, pero una vez sola en la sala de espera lograba vencer su angustia, cantando en ciertos momentos y chupándose el dedo en otros.
Este material, en cierta forma extraanalítico, ya que había sido dado fuera de su hora, pudo ser comprendido e interpretado cuando Alicia lo trajo a una sesión que resumo a continuación:
Llega Alicia acompañada por su único hermano, dos años menor que ella, y por su madre, quien le comunica que pasarán luego a buscarla. Comienza entonces a tratar de llamar la atención por todos los medios y a demorar el momento de la separación. Finalmente decide entrar a jugar conmigo y antes de hacerlo se despide del hermano con un beso y con un abrazo tan fuerte que lo hace tambalear.