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Se estimuló a 43 sujetos a que sintieran miedo y cólera, y mientras tanto se pudieron recoger las siguientes reacciones fisiológicas: 1) velocidad cardíaca; 2) ballistocardiograma; 3) velocidad de la respiración; 4) temperatura de la cara; 5) temperatura de las manos; 6) conducción de la piel; 7) potencial integrado de los músculos. Las escalas usadas fueron los puntos máximos de elevación y depresión, tras el nivel precedente de descanso y el número de respuestas de algún valor crítico obtenido por unidad de tiempo. De las catorce escalas así obtenidas, 7 demostraban que se podía establecer una discriminación significativa entre el miedo y la cólera.
Esto se opone a la propuesta de Arnold, que sostiene que la cólera es una reacción de las dos ramas de los sistemas nerviosos autónomos, el simpático y el parasimpático, mientras que el miedo es sólo una reacción del simpático.
Otro descubrimiento fué ver la baja correlación existente entre las reacciones fisiológicas, y las intercorrelaciones significativamente más altas en la furia que en el miedo, hecho que fué interpretado sosteniendo que existe una mayor integración fisiológica en la cólera.
Las variaciones entre los diversos individuos fué significativamente mayor que las de dentro de cada uno de ellos, lo cual apoya los descubrimientos de Lacey y Malmo, que sostienen que existe una especificidad considerable en los patrones de respuesta fisiológica. Se sugirió que los patrones fisiológicos