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Aunque los infantes poseen en los primeros seis meses de vida una cantidad suficiente de hierro, el volumen creciente de sangre y la eritropoyesis asociada a su rápido crecimiento, hacen que sea esencial una fuente exógena de hierro para la prevención de la anemia nutritiva durante los seis segundos meses de infancia. Nuestro estudio se detuvo a determinar los factores responsables de la ingestión inadecuada de hierro en infantes y niños que padecían de anemia nutritiva.
En general, nuestro estudio nos hizo ver que los factores sociales, económicos y emocionales perturbaban la nutrición, con sus consiguientes problemas alimenticios. Una perturbación de la relación padre - hijo, por ejemplo, reflejada bajo la forma de problemas alimenticios era capaz de producir la anemia. Algunos de los problemas específicos observados fueron los siguientes: la inhabilidad para la lactancia; la anorexia regresiva asociada con el aprendizaje y el control de esfínteres y (o) el destete; la perpetuación de la anorexia que puede producirse con la dentición o con infecciones agudas, y la perpetuación de la anorexia fisiológica que puede producirse en el segundo año de vida. La inmadurez de los padres, las incompatibilidades maritales, los