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Se efectuó la inseminación artificial en seis mujeres, cuyos maridos tenían una esperma inadecuada; a pesar de hacer varias tentativas, tampoco concibieron por este procedimiento. Una de las mujeres quedó embarazada cuando ella y su marido planearon adoptar un niño, y el marido hubo sido tratado con testosterone; otro pudo fecundar a su mujer normalmente, después de haber resuelto al mismo tiempo la terapia psicoanalítica de su mujer el conflicto de ésta con su madre, mejorando de esta manera las relaciones maritales. Este caso y algunas observaciones de otros, nos llevaron a la conclusión de que la “esterilidad transitoria” tal como la observamos aquí, constituye un problema conyugal.
La inseminación artificial en sí, en vez de aliviar la esterilidad mutua de estos casos, tiende a aumentarla.
El efecto de la frustración en la reactivación del desarrollo de los conflictos con la madre, es sometido a una discusión. Llamamos la atención sobre el hecho de que estos conflictos, aunque sirven de motivación a la modalidad corriente, no pueden ser calificados responsables de la esterilidad.
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