You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
El origen de los grotescos fueron las ornamentaciones encontradas en las grutas (“grotta”) de los baños de Tito o en la Domus Aurea de Nerón en Roma. Son los grotescos (fig. 1, que representa solamente la mitad derecha del grotesco) adornos fantásticos, con figuras humanas o de animales, rodeados de ramajes encorvados. También
los arabescos son adornos caprichosos a base de curvas y de representaciones de objetos. Principalmente en los siglos xv y xvi se hizo uso abundantísimo de grotescos y arabescos para la ornamentación de las pilastras, de las fajas y frisos de los muros, en los tejidos o en las viñetas y orlas de los libros.
Desde el punto de vista psicoanalítico, los arabescos y grotescos pueden ser fácilmente interpretados, sobre todo si en ellos existen figuras humanas. En efecto, en el centro de tales ornamentos con frecuencia