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En la presente comunicación intento mostrar un aspecto poco descrito de la génesis de la perversión homosexual en el hombre y pretendo demostrar la participación de una vivencia depresiva básica en la génesis de la conducta perversa.
En diversos trabajos de Freud1, sobre la bisexualidad, homosexualidad, celos y paranoia, la línea de pensamiento es que la represión de fuertes impulsos homosexuales conducía a la paranoia como entidad clínica, y su manifestación en la conducta, a la perversión. Al referirse a la bisexualidad, refiere las perversiones a un reforzamiento de las tendencias femeninas, en lo que respecta al varón, siendo este refuerzo motivado por diversas causas. Entre las más importantes describe la desilusión temprana de la madre, que estructura un complejo edípico invertido y una fuerte angustia de castración que lleva a la regresión para evitar esta angustia.
Rosenfeld2, entre otros autores, señala la relación de Ja homosexualidad masculina con las ansiedades paranoides, mostrando cómo la intensificación de dichas ansiedades paranoides “estimula el desarrollo de fuertes tendencias homosexuales latentes o manifiestas como defensa”.
En otro lugar dice: “la homosexualidad sirve para negar la existencia de un perseguidor mediante la idealización… la importancia