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Los trastornos psicosomáticos de René eran representativos de las defensas levantadas contra su incapacidad de no reaccionar inmediatamente, por vía muscular, a los estímulos del ambiente. Esta incapacidad aparece como resultante de diversas influencias afectivas, constitucionales y orgánicas. Por lo demás, no es posible separar estas influencias diversas, teniendo que adaptarse el individuo al ambiente con los medios de que dispone.
En el establecimiento de los trastornos, las influencias afectivas fueron con mucho las más activas, impidiendo una adaptación que hubiera podido dar a las otras influencias un valor positivo. Por ejemplo, René, hombre alto y delgado, respondía tipológicamente al tipo de campeón deportivo de reflejos rápidos y de respuestas inmediatas.
Los traumatismos, al hacerle regresar a un clima en el que dominan los fines sádicos orales de incorporación, y al provocarle una erotización en masa de la musculatura, le obligaron a elevar una serie de defensas:
Antes del tratamiento: el temblor, trastorno que no le impedía la acción, y que no le era posible sin una motivación de defensa;
Durante el tratamiento: el análisis precipitó una regresión más profunda en la cual toda acción motriz parecía peligrosa.
La incapacidad de separar la representación de acción de una descarga motriz, necesitó sucesivamente:
Un bloqueo de las representaciones que causaron la cefalea;
Un bloqueo motor que causó la raquialgia.