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El dolor cardíaco puede ocurrir cuando, en el inconsciente del paciente, se establece un conflicto entre los impulsos receptivos y los combativos o la ansiedad. Es bien sabido que los impulsos orales producen una estimulación vagotónica tal como se da en el comer y en la digestión o en una estimulación nociva de la vía intestinal. La estimulación vagal del sistema gastrointestinal, mediante una acción refleja, frena el corazón y disminuye el aflujo sanguíneo hacia la musculatura del esqueleto, aumentándolo en el área esplácnica, para que sirva a la digestión. Posiblemente también constriñe las arterias coronarias y las arteriolas. Si este tipo anabólico de circulación, con preponderancia vagal queda perturbada repentinamente a causa de la cólera, el miedo o ambos, el estímulo del simpático, aumentado, interfiere con el equilibrio vegetativo. Esto puede traer como resultado una perturbación funcional del corazón que produzca un dolor cardíaco. Presentamos datos psicoanalíticos que ilustran este tipo de reacción emocional.
La psicoterapia debería tener como fin disminuir la culpa oral del pacíente