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Para aclarar algunos puntos oscuros relativos a la interacción del yo y el superyo en la génesis de los desórdenes obsesivo-compulsivos, es necesario hacer una distinción más precisa entre el superyo post-edípieo y maduro y el superyo pregenital o arcaico. Las imágenes paternales proyectadas hacia dentro pertenecientes al período de infancia del desarrollo del yo están directamente relacionadas con los síntomas obsesivos y compulsivos, y esas imágenes de la omnipotencia son representativas del superyo arcaico. La omnipotencia en la neurosis obsesiva es una cualidad del superyo arcaico, mientras que el pensamiento mágico, derivado del principio de placer, es propiedad del mismo yo.
En la neurosis obsesiva el yo arcaico tiene una relativa supremacía sobre el superyo maduro. El carácter obsesivo, por otra parte, parece ser consecuencia del moldeamiento por el superyo maduro frente a una regresión libidinosa al nivel anal, en tanto que la misma regresión libidinosa en presencia del superyo arcaico da por resultado una neurosis obsesiva.
Es necesario distinguir entre el superyo genital y el superyo pregenital