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Se toma como ejemplo un caso de colitis ulcerosa que no sólo presentaba una afección del intestino bajo, sino también úlcera duodenal, conducta psicótica y una actuación extrema de las dificultades interpersonales en el terreno social, y se llama la atención sobre las características de los problemas que plantea la relación médico-paciente en los enfermos que emplean alternativamente una variedad de modos de comunicación, pero que se comunican sobre todo en el plano no verbal. El fracaso del médico para reconocer tales formas de comunicación en los pacientes afectados por desórdenes crónicos deforma tanto el registro de su historia como los resultados, salvo complicaciones muy definidas en el trato médico, como ir de médico en médico y mantenerse recalcitrante ante el tratamiento. Aunque esto no sea lo único que plantea problemas al registro de la historia y el trato médico, ocurre con bastante frecuencia como para que se lo tenga en cuenta.
Se sugiere que los pacientes afectados por desórdenes médicos crónicos pueden emplear inconscientemente métodos de comunicación específicos en correlación con planos específicos de tensión. Allí donde los síntomas somáticos, la conducta psicótica o la actuación en la situación social pueden servir como sustitutos de la comunicación verbal con el médico, cada uno de estos