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Los aspectos neuróticos, psicóticos o perversos que se hacen notar, de un modo latente o manifiesto, en la personalidad de los epilépticos, así como las formaciones caracterologias que distinguen a estos pacientes han sido descriptos y esclarecidos bajo el punto de vista psicoanalítico en los trabajos de Stekel, Freud, Kardiner y Pichon Rivière, que he citado en un trabajo anterior así como en los de otros autores, entre los cuales podemos mencionar a Clark 1, Reich2 y Shilder 3. Dejando consignadas tales referencias, pasaré a enfocar el asunto bajo la luz del concepto etiológico de la situación traumática primordial. Esta situación básica puede ser considerada, de un modo general, como siempre latente en los epilépticos, de manera que constantemente (en grado mayor o menor) existirá el problema del dominio de la tensión traumática, exigiendo del Yo esfuerzos para elaborarla, no solamente en términos económicos, sino por medio de maniobras con los objetos internalizados. En ese sentido, las defensas han de tener especialmente como fin, conservar a los padres en la escena primaria reprimidos, o, si no, expulsarlos, controlarlos, separarlos, de modo de evitar que se reúnan una vez más en el temido coito sádico; para esto podrán ser utilizados mecanismos neuróticos, psicóticos y perversos, dando lugar a la estructuración de síntomas o formaciones caracterológicas. A través de ejemplos y comentarios procuraré mostrar algunos de estos aspectos.
1. Paciente con antecedentes epilépticos: diversas crisis de pequeño mal y unas pocas de gran mal, ocurridas entre los 2 y los 8 años de edad. En esa época fué sometido a una apendicectomía, cuyas vivencias de castración marcaron un cambio en su comportamiento: intensificóse la relación de dependencia con su madre y empezó a someterse a las prácticas homosexuales con otros niños. Paralelamente agraváronse los síntomas compulsivos ya existentes y se desarrolló un cuadro grave de neurosis obsesiva. Quedó libre, entonces, de sus crisi