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Un enfermo de unos 35 años. Su colitis diarreica se inició a los 15 años y en los últimos años fué hemorrágica repetidas veces.
Tenía un padre débil y una madre ambiciosa, y dos hermanos mayores, de los cuales, durante su tratamiento psicoanalítico, murió el primogénito, y el segundo, también con colitis ulcerosa, enfermó gravemente.
Inició su tratamiento psicoanalítico en un estado semejante al que se tiene cuando se ha experimentado un shock quirúrgico, porque había podido conseguir con éxito un trabajo y para él esto era algo como matar al hermano.
De niño, los padres se preocupaban mucho por sus deposiciones. Su diarrea tenía el significado de no saber producir lo suficiente para satisfacer a la madre. Tenía que tomar de todo, comer de todo, para producir mucho y dárselo a la madre. El énfasis estaba en la cantidad más que en la calidad, y lo mismo les ocurría a sus hermanos, por lo que los problemas de rivalidad entre ellos pasaron a un segundo término.
Los síntomas ulcerosos fueron achacados al comer mal y a infección. Pero se trataba de un problema oral. Alguien, dentro del intestino del enfermo, le exigía demasiado, lo que le obligaba a conseguir siempre algo, ya fuese alimentos, prestigio o éxito, para luego poderlo dar. El día en que no pudiese satisfacer aquellas exigencias sólo le quedaba el morirse.
Garma