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La autora muestra a través de un material clínico conciso y bien elaborado un problema de candente actualidad: las perturbaciones psíquicas graves en niños menores de tres años, causadas por una carencia prolongada de cuidados maternos, ya se trate de la madre real o de la sustituta. De acuerdo con la experiencia de la autora, las faltas graves de atención del niño por parte de la madre pueden reproducir la mayoría de los trastornos mentales de la primera infancia. Considera que los factores mejor individualizados y que parecen ser preponderantes en la producción de estos trastornos son: la edad del niño en el momento de la separación, la duración y la calidad de los cuidados maternos antes de ésta, la calidad de los cuidados brindados por la madre sustituta, la calidad y la naturaleza de los cambios sufridos por el niño después de la separación. Según la autora la estructura psíquica básica del niño parece condicionada por la edad en el momento en que se ha separado de su madre y la calidad de los cuidados de la madre antes de ese momento. Los factores que intervienen después de la separación imprimen una forma particular a cada caso clínico. De acuerdo a estos enunciados ensaya una ordenación de los trastornos en: a) Trastornos reactivos. b) Detención del desarrollo. c) Las atrofias psíquicas. d) Las desintegraciones de la personalidad.
En las conclusiones señala que una separación que implique la pérdida de la madre constituye un traumatismo que produce un choque comparable a una enfermedad aguda, y que los síntomas pueden estar cerca de los producidos por las toxicosis agudas. Los síntomas pueden desaparecer rápidamente si el niño encuentra en breve plazo un sustituto materno adecuado. La carencia permanente de cuidados maternos produce una enfermedad crónica de evolución progresiva que puede provocar lesiones permanentes e irreversibles. Piensa que el período que se extiende desde el 4ọ al 15ọ mes es crucial para la estructuración del yo, pues en este período se