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Los autores observaron las respuestas a la administración de Veriloid (veratrum viride) en cuatro pacientes que padecían hipertensión esencial, durante un lapso de ocho meses. El experimento se llevó a cabo de tal manera que la administración de la droga o del testigo (placebo), así como los periódicos controles de la tensión sanguínea, fueran efectuados siempre por el mismo investigador. Se cuidó, además, de que el investigador no supiera si lo que administraba a los pacientes era la droga o el testigo.
Se observó en tres pacientes una importante caída de la tensión sanguínea, debida a la administración de la droga; pero apareció un factor adicional importante, que influyó en los resultados de todo el grupo. Este factor fué la conducta del investigador. Durante los cuatro primeros meses de la prueba, manifestó un gran entusiasmo, pero, luego de una interrupción de varias semanas, durante las cuales ocurrieron algunos acontecimientos de importancia para él, decayó su entusiasmo. Los niveles de la tensión sanguínea aumentaron significativamente en todos los pacientes, en relación con el primer período, aun cuando se continuó administrando la droga o el placebo.
Concluyen los autores acentuando la importancia de la relación médico-paciente, y señalando de qué manera ésta puede influir los niveles de la tensión sanguínea, aun cuando se administre una droga como la explorada. Agregan que es necesario tener en cuenta también las reacciones del paciente, y señalan por último: 1ọ: la necesidad de realizar nuevas investigaciones en cuanto se refiere al valor real de la droga; y 2ọ: que en experimentos como éste deben controlarse con cuidado los cambios emocionales que tienen lugar durante el mismo, tanto en los investigadores como en los investigados.
D. García Reinoso