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En certera comprensión, el autor demuestra la importancia del estasis libidinoso, por insuficiente descarga, en la producción de ciertas afecciones tegumentarias de los genitales femeninos, cuya patogenia hasta ahora, se ignoraba. Algunas de carácter agudo, como ciertas dermatitis pruriginosas y las llamadas úlceras no venéreas de la vulva. Otras son de curso crónico y se las consideraba irreparables, como determinada clase de liquen, la leucoplasia y la craurosis vulvar. El prurito, síntoma común de todas éstas afecciones, es consecuencia capital de la libido estancada. Por mala movilización libidinosa se produce infarto tisural que perturba el metabolismo celular, hasta determinar lesiones de tipo necrótico.
Un caso muy demostrativo es el de. una joven de 19 años, con una vulvitis leucoplástica grave y serias perturbaciones neuróticas. Interpretada adecuadamente su lesión somática genital, provocada por el estasis libidinoso consecutivo a conflictos psíquicos y remitida a un psicoanalista, cuatro años de tratamiento demostraron que, consiguiendo una buena economía libidinosa las lesiones tisulares desaparecen totalmente, volviendo los tegumentos a la normalidad histológica.
Garma