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Voy a comenzar haciendo una breve revisión bibliográfica, para recordar los primeros pasos dados hacia el enfoque psicoanalítico del problema individuo-sociedad. Freud fué el que marcó el derrotero, con la publicación en 1912 de Totem y Tabú. Posteriormente, en sucesivas obras, fué ahondando en el conocimiento de la relación individuo-sociedad. La Psicología de las masas y análisis del yo, El yo y el ello, El porvenir de una ilusión y en 1927 El malestar en la cultura señalaron los progresos en este sector de sus investigaciones. En sus escritos, Freud dejó establecidas las bases que permitieron realizar a otros autores psicoanalíticos aportaciones de interés. Así tenemos a Abraham Kardiner con su libro El individuo y su sociedad y a Erich Fromm, que, en El miedo a la libertad, hace un profundo estudio de este tema.
Abordaré el problema individuo-sociedad a través de la historia de un paciente.
Hacía poco que había iniciado mi práctica profesional cuando un día vino a consultarme un señor de unos 50 años; sufría una depresión intensa, tan intensa que encontraba la vida sin sentido y deseaba eliminarse. Era un hombre de buena situación económica, y ejercía una profesión liberal que había desarrollado con éxito. En esos momentos estaba al frente de una institución científica. En su enfermedad se había desinteresado de todo, aun de su familia. Sin embargo cumplía con sus obligaciones, aunque sólo en virtud de un esfuerzo titánico, con el sentido del cumplimiento de un deber.
Había sido criado en un hogar de nuestra clase media; luego, al llegar a la edad escolar, fué siempre uno de los mejores alumnos. Por su aplicación le premiaron repetidas veces. Posteriormente, al terminar su carrera, se dedicó a su ejercicio, cumpliendo con los máximos ideales: se dedicó a la investigación, realizando trabajos de valor. En su vida privada había formado un hogar de tipo convencional.
Me vi así frente a lo que podría llamarse un individuo bien adaptado a los más altos niveles que la soc