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“La luna en el mar riela”.
En un estudio sobre la pantalla del sueño A. Garma hace mención de las tan frecuentes representaciones pictóricas o literarias de la luna reflejándose en el mar. Las interpreta como representando satisfacciones en el pecho materno. Señala que en ellas el pecho aparece bajo dos aspectos distintos: redondo, en forma de luna y aplanado como reflejo de la luna en el mar. La pantalla del sueño, descubierta por B. D. Lewin, conserva este último aspecto plano, que se genera de la contemplación aplanada que tiene del relativamente pecho materno grande el bebé pequeño que mama de él.
Dos sueños de una psicoanalizada confirman aquellas interpretaciones. Ocurrieron durante una primera estadía en Río de Janeiro que efectuó contra la oposición de sus padres. Su culpabilidad consiguiente le originó una regresión libidinosa que intensificó su fijación infantil al pecho materno, huyendo de conflictos genitales.
“Estaba sobre el Pan de Azúcar, miraba fascinada el mar abajo, reverberando por el sol y un hombrecito muy pequeño que flotaba boca abajo sobre el mar. Se movía rítmicamente al compás del agua. No veía la playa, pero sí la espuma blanca de la rompiente. Todo el paisaje expresaba paz”.
Fué su primer sueño en Río. En él existía una regresión al pecho materno partiendo de fantasías genitales, que crearon las imágenes oníricas más manifiestas de coito. A través de las asociaciones se encontró que el pecho materno se hallaba doblemente representado, redondo como el Pan de Azúcar, lo que constituye una imagen muy ingeniosa, y aplanado coma sol reverberando en el mar. (Se trataba del sol en vez de la luna, más corriente en este tipo de asociaciones, por la situación psicológica especial de esta psicoanalizada que había viajado a Río, no para contemplar la luna, sino para admirar la radiante belleza tropical). Surgió además de sus asociaciones que la espuma blanca simbolizaba leche materna blanca, que el hombrecito era ella misma como bebé, porque s