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En ésta, su publicación postuma, Roheim nos presenta —a través de dos ensayos importantes recopilados y revisados después de su muerte— la aplicación de sus amplios conocimientos antropológicos y psicoanalíticos al problema de la magia y de la esquizofrenia.
El libro consta precisamente de dos partes. En la primera, titulada El origen y la función de la magia, se basa en el estudio analítico de mitos y rituales folklóricos de distintos pueblos para demostrar la utilización de la magia como medio para resolver las ansiedades básicas. Recalca especialmente la importancia de la primitiva relación madre-hijo (que denomina “unidad-dual”), señalando que el niño reacciona frente a la pérdida de objeto materno, y ante cualquier otra frustración equivalente recurriendo a la identificación o a las fuentes eróticas de su cuerpo, pero con una connotación mágica.
De ahí las distintas formas de magia: narcisista, oral, anal, uretral o fálica. En últimas instancias se desprendería que todos los procedimientos mágicos tienden a la reunión con el objeto.
Localiza luego la magia entre el principio del placer y el de realidad, y formula un tercer principio, el mágico, que trata al mundo exterior como si fuera gobernado por nuestros deseos, impulsos y emociones.
Se refiere finalmente a tres tipos de pensamiento mágico: a) El que utiliza la magia en su forma original, como elemento básico del pensamiento; es el que correspondería al mecanismo de sublimación, el que el impulso primitivamente dirigido hacia el objeto se retira de él y vuelve al yo para formar objetos intermediarios (cultura) y dominar así la realidad con la magia propia. b) El de la magia esquizofrénica que es puramente imaginativa y no va seguida por una acción real, debido a la debilidad del yo y e) el que se desarrolla en personalidades rígidas y masoquistas.
En la segunda parte, Fantasías y sueños en la esquizofrenia, analiza el material recogido durante 18 meses en el Worcester Hospital State, confirmando las conclusiones