You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La investigación de las primeras relaciones de objeto llegó a un enigma cuando pretendió interpretar las pulsiones y las correspondientes representaciones que impulsaban a la búsqueda inicial del pecho real. Por ejemplo Paula Heimann señala [1]:
“En última instancia pienso que tenemos que ponerlo en términos de instinto y decir que el instinto es la búsqueda del objeto. Estoy de acuerdo sobre este punto con Fairbairn —(1941-1943 1944-1946)— que ha elaborado el concepto de instinto en numerosos trabajos. La situación aparecería entonces como sigue: bajo el influjo del hambre y de los deseos orales el niño de alguna manera “conjura” el objeto que satisfaría sus impulsos. Cuando este objeto, el pecho de la madre, le es ofrecido en realidad, lo acepta y lo incorpora en fantasía. Su fantasía actúa aquí en conjunción con la realidad. Sus deseos de incorporación son soportados por el contacto con el objeto real y por las sensaciones de tragar una substancia física”.
“Puede ser que bajo el influjo de las sensaciones genitales el niño conjura o “alucina”1 el objeto correspondiente, el pene del padre, y al incorporarlo sigue el camino preparado por su experiencia básica por el pecho de la madre. No presumimos que esa alucinación sea de carácter visual,
* Presentado en la Asociación Psicoanalítica Argentina en la sesión científica del 14 de diciembre de 1954.
La bastardilla es mía.
Page 103sería más bien un proceso en el profundo plano instintivo, involucrando sensaciones: corporales y fantasías inconscientes de una naturaleza predominantemente oral”*.
A estas conclusiones llega basándose en la reiteradamente citada hipótesis de Winnicott (1945) [2]:
“El niño alucina el pecho aun antes de haber tenido experiencia real con él. Parecería que ve (se refiere a Winnicott) esa alucinación como un prerrequisito para la capacidad del niño para aceptar el pecho real”.
Las concepciones psicoanalíticas hasta hoy han estado generalmente basadas en la presunción de un objeto interno organizado totalmente