You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
En 1948, aconsejado por un colega, nos consulta un paciente (Domingo) de 21 años, joven de aspecto simpático aunque muy descuidado en el vestir y que nos impresiona por la intensa palidez blanco cera de su piel. En su saludo nos tiende una mano flaccida que apenas contacta con la nuestra. Dice estar muy angustiado y con gran temor de caer en la psicosis, mientras observa con evidente desconfianza el consultorio. Habla con cierta parsimonia y sus gestos parecen “controlados y fríos”, como si no tradujesen su sentir ni su estado de ánimo. De nuestra primera entrevista surge que:
Hasta hace poco más de un año sus estudios universitarios se desarrollaban muy bien. A la dificultad actual para estudiar y fracaso en los exámenes se añade un gran cambio en su carácter: se siente raro y extraño como si todo el ambiente fuese distinto al conocido. Por momentos no puede reconocerse y necesita mirarse al espejo reiteradamente.
Debió alejarse de los amigos porque los veía “degenerados” y además porque se burlaban de él según pudo notar en ciertas gestos y detalles. Uno de estos días al pasar cerca de “la barra” alguien hizo un ruido anal; el paciente encuentra evidente que le quisieron decir “puto”. Piensa que su novia Lucy (de 20 años) le desprecia y que todo el barrio está enterado del fracaso de su potencia con ella; “le consta” porque ayer cuando se emborrachó sus amigos le abandonaron.
De la misma manera por otros indicios se “ha dado cuenta y le consta” que su novia le engaña con su amigo X., de 26 años. Con este amigo las relaciones han sido siempre muy cordiales y afectuosas, pero actualmente X. le quiere dominar y someter para humillarle.
No encuentra solución a su problema, está desesperado y ha jurado vengarse; los reunirá en un baile y cuando más apasionados los vea les dará muerte con el revólver del padre. Este aspecto de su vida conmueve profundamente a Domingo y espera su salvación con el análisis. Acompaña estas expresiones con algunas sonrisas inadecuadas, observa