You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Dado que no hay que considerar a la úlcera gastroduodenal como una enfermedad local, los autores proponen el cambio de su denominación por el de “enfermedad ulcerosa”. Estudian la patogenia de la úlcera, sobre todo mediante experimentos inteligentes de reflejos condicionados. A través de ellos demuestran cómo influye la corteza cerebral en la digestión de los alimentos y, además, cómo los influjos provenientes de los órganos, en este caso del estómago y duodeno, modifican la actividad cerebral superior, lo que puede medirse por la secreción salivar condicionada.
De sus experimentos, son sobre todo interesantes los estudios de los reflejos condicionados después de provocar un “choque” entre los procesos de excitación e inhibición de la corteza cerebral o entre las reacciones alimentarias y las defensivas. Consiguen este último haciendo que un perro hambriento reciba una corriente eléctrica cada vez que intenta ingerir el alimento. El resultado es una intensificación de las secreciones gástricas y pancreáticas, en las que se observan también alteraciones cualitativas. Así, con la carne aumentan las unidades de CIH libre, con la leche disminuyen y con el pan no se alteran. Aumenta la capacidad digestiva para esos tres alimentos, y también la secreción salivar; en cambio disminuyen la función sintética del hígado y el peristaltismo para la función evacuadora. La actividad nerviosa superior, medida por la secreción salivar condicionada, disminuye, y aparecen además fenómenos paradójicos. Dos o tres semanas después del choque pueden aparecer úlceras tróficas en la piel, que tardan mucho en cicatrizar.
En perros con pequeños estómagos de Pavlov, simultáneos en la curvatura mayor y en la menor, se observa una disociación funcional. Las glándulas de la curvatura menor segregan poco, mientras las del fondo lo hacen normalmente con jugo ácido. Así se crean condiciones propicias para la acción digestiva del jugo gástrico sobre la parte de la mucosa que no segrega, la que además s