You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Partiendo los autores de lo señalado por Freud sobre la estrecha relación existente entre la sensibilidad cutánea y el masoquismo, y de que éste podría tener un origen biológico, concluyen que hay que considerar al dolor, en estos casos, como sinérgico con la excitación sexual. El prurito, dicen los A., parece representar esta asociación sinérgica entre el dolor y el placer, en concordancia con otras manifestaciones de la conducta instintiva: ambivalencia. Las cosquillas, como algo agradable, serían una forma menos intensa del mismo fenómeno: el prurito, y ambos desaparecen cuando existe el dolor.
El sistema doloroso cutáneo contendría, en sí mismo, su propio sistema de placer. Una estimulación intensa determinaría dolor, una estimulación mediana prurito, y una suave, cosquillas.
Consideran los A. que son dos los factores de los que depende el que un estímulo sea sentido como placentero o displacentero: 1ọ La intensidad y naturaleza del estímulo (factor externo). 2ọ El estado de excitabilidad cutánea (factor interno), que a su vez está condicionado por factores locales como la dermatitis; centrales como la situación emocional del sujeto, y regionales: por ejemplo, la relativa excitabilidad de una zona del cuerpo comparada con otra.
El prurito puede ser considerado como una manifestación que atestigua la existencia de una base fisiológica de las manifestaciones masoquistas.
D. García Reinoso