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A menudo los psicoterapeutas de grupo ven a los grupos como una suma de individuos y no como individuos en grupo, lo que es lamentable pero comprensible si pensamos que la mayoría son psiquíatras y psicoanalistas cuya formación ha sido realizada estudiando psicología individual. Ver un grupo como una suma de individuos es comparable a intentar ver una escena tridimensional con lentes polarizadas unidimensionales, es decir colocarse fuera de foco. En el grupo ocurren fenómenos multidimensionales llamados por el autor polaridad. Existen dos tipos de polaridades. La primaria representaría el tipo de relación padre-hijo en las que el papel del padre puede ser desempeñado por el terapeuta o por algún paciente. Las polaridades secundarias serían los otros tipos de relaciones como ser: con hermanos, parientes, amigos. Cuando ambas polaridades son integradas dando lugar a un episodio dinámico los componentes de la personalidad serían más ampliamente involucrados que en una psicoterapia individual.
El manejo adecuado y la comprensión de este enfoque permite una mejor respuesta emocional de los pacientes. Combinando grupo y psicoanálisis individual se ha visto que es menor el acting-out y menos paralizante la situación de dependencia con el analista.
Janine P. de García Reinoso