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Los aspectos formales de la obra literaria han sido considerados junto con la belleza artística, no sólo por los críticos literarios, sino incluso por los psicoanalistas (Freud y Marie Bonaparte, por ejemplo), como absolutos no analizables. El autor presenta una introducción al estudio de estos aspectos formales. En la ficción literaria la forma tiene tres funciones esenciales: dar placer, evitar o aliviar la culpa y la angustia, y facilitar la percepción del contenido. Disminuye la ansiedad y la culpa despertadas por el contenido, pues la creación literaria a igual que los sueños, sería una transacción entre los deseos reprimidos y las defensas contra ellos. Esos deseos son satisfechos principalmente, aunque no exclusivamente, por el contenido, y en cambio las defensas están depositadas en la forma. Lo que primitivamente hubiera producido terror es transformado en algo que puede ser contemplado y experimentado sin miedo. La creación literaria es un producto de impulsos hostiles muy intensos, que la forma canaliza, asegurando