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La psiquiatría puede ser tomada como una ciencia biológica, pero para ello hay que solucionar una serie de problemas metodológicos inherentes a la naturaleza misma del campo psiquiátrico. Por ejemplo el hecho de que el observador participe siempre en la situación y que esa participación a través del fenómeno de la transferencia sea un factor fundamental, hace que el estado psicológico de él mismo juegue un rol muy importante. Por eso el aprendizaje psiquiátrico, a diferencia de los de otras ciencias, exige una mayor maduración emocional, para evitar que la angustia o la culpa quiten objetividad a sus observaciones y conclusiones. Otra dificultad es la complejidad del fenómeno total, que introduce múltiples variables, difícilmente controlables. El habérsele dado hasta ahora una mayor importancia al aspecto terapéutico, ha hecho que ciertos supuestos teóricos, por ejemplo la teoría psicoanalítica de los instintos, se haya aceptado tácitamente al haber podido ser usada con éxito en la práctica clínica. Un camino para obviar algunas de las dificultades es la teoría de la comunicación, considerada en un sentido amplio, como ha sido tomada por Ruesch. Permite incluir en una interacción recíproca al observador, al sujeto de observación y al medio ambiente, así como al factor tiempo. Puede ser aplicada tanto al sistema nervioso o al endocrino como a los sistemas sociales y permite manejar sectores mayores o menores del fenómeno vital, dando una terminología con la que se pueden comparar las observaciones de la psicología humana con la animal.
Raúl J. Usandivaras