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La condición de aislamiento sumo con el enfermo, en que se realiza el tratamiento psicoanalítico y la índole “explosiva” de los temas tratados hacen indispensable, más que en otras especialidades, el intercambio científico entre los psicoanalistas. Ya lo percibió Freud desde un primer momento. Cuando sus comunicaciones científicas se rechazaron y, después de su ruptura con J. Breuer, cuando tuvo que vivir durante diez años la “hermosa era heroica” de su “aislamiento espléndido”, Freud se reunía periódicamente, en diferentes ciudades austríacas o alemanas, con su íntimo amigo berlinés, Wilhelm Fliess. Efectuaron así lo que jocosamente llamaron congresos científicos, en que los únicos concurrentes eran ellos dos.
Por el año 1902, alrededor de Freud se congregaron sus primeros discípulos. Al igual que su maestro trabajaron intensamente, sufrieron críticas ambientales por sus actividades psicoanalíticas. Entonces, buscando apoyos mutuos para su desenvolvimiento, empezaron a reunirse periódicamente en congresos.
Fueron congresos internacionales de gran importancia. En ellos por primera vez se presentaron trabajos científicos con descubrimientos valiosos. De ahí que a menudo la historia del desenvolvimiento psicoanalítico se suela referir en relación cronológica con dichos congresos.
El Primer Congreso Psicoanalítico Internacional se realizó en Salzburgo en 1908. Freud intervino con la exposición del caso de neurosis obsesiva