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Hace mucho tiempo que deseábamos reunirnos con ustedes para conocer a muchos que sólo eran nombres para nosotros y para encontrarnos con los viejos amigos que se formaron aquí y nos dejaron para integrar o formar diferentes grupos ya numerosos en América Latina.
Si pensamos que la actividad psicoanalítica se inició en América Latina de acuerdo con las normas internacionales en 1943, y contemplamos el desarrollo logrado tanto en profundidad como en superficie, no podemos dejar de tener la sensación de que tendría que haber pasado mucho más tiempo.
La necesidad terapéutica llevó a Freud a crear el Psicoanálisis, esta misma necesidad determinó su aceptación y su extensión y hace cada vez mayor nuestra responsabilidad al haberse creado una conciencia de enfermedad diferente que comprende la acción terapéutica del psicoanálisis más allá de las enfermedades mentales.
La condición psicoanalítica es muy particular. Trabajamos en el límite entre la realidad y la fantasía, en la tarea de discriminar una de la otra y con el riesgo de confundir una con la otra ya que debemos lograr la máxima vivencia del mundo de fantasía para que surja la realidad interna en todo su valor, y poder así confrontarla con la realidad externa, que le dará su verdadero valor.
Por eso nos es tan necesario el trabajo en común y el intercambio de conocimientos adquiridos a través de experiencias concretas, el diálogo y la sincera discusión en el clima de comprensión, que es indispensable para superar dificultades e integrar conocimientos.
Este congreso creará un nuevo punto de partida surgido de la confrontación de similitudes y discrepancias de nuestro pensamiento que nos llevarán a nuevas síntesis. No sé si desear que los acuerdos sean mayores que las discrepancias o todo lo contrario, ya que las discrepancias son poderosos estímulos para la investigación.
Lo que ya hemos logrado nos señala las exigencias del futuro. Deseamos que la alegría de encontrarnos se continúe con la alegría de compartir Ja tarea d